martes, julio 28, 2015




Hay sociedades y culturas que viven el tiempo como si fuese circular. Me pregunto cómo será tener esa sensación. Donde yo vivo la vida es como un largo camino lineal, en el que las cosas suceden unas detrás de otras, y cuando vemos al pasado hay que hacerlo echando la vista atrás porque sabes que si no es imposible volver a encontrarte con él. Incluso siendo lineal el tiempo, se me hace extraño pensar en cómo era mi vida hace unos años, todo lo que ha ido cambiando. 

Supongo que por mi manera de ser, o quizás por las cosas que me han ido pasado, es normal digo yo que tienda a buscar en los recuerdos aquello que ya no tengo. Hablando con gente, hay quien me llega a decir que el pasado ya no existe, no es nada. Que lo único importante es el presente. El futuro tampoco es importante, dicen, porque es totalmente impredecible. En eso sí estoy de acuerdo. Pero me niego a creer que el pasado no sea nada ya. Es todo lo que llevo cargando a mis espaldas, 29 años de vivencias, personas, experiencias y vida, mucha vida, la que la suerte y el destino me han querido regalar.

Así que hoy quiero dar las gracias por el pasado que he tenido. Me han pasado cosas malas, pero previo a todo eso, e incluso a posteriori, he podido disfrutar de momentos increíbles, de personas que me han hecho sentir especial, que me han querido, que me han cuidado y guardado en su corazón. Y eso, sinceramente, eso no se puede borrar. Quizás fuesen más fácil las cosas eliminando con un botón todos los recuerdos, para así seguir adelante con lo bueno de este instante, pero las cosas no son así. Ni quiero que sean así. 

Si tú eres capaz de borrar con una goma todo lo vivido, adelante, pero yo, para bien o para mal, no puedo.


 

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